No suelo poner entradas muy personales pero esta es una excepción y un homenaje a mi mascota de la que me he visto
obligado a desprenderme.
Nadie esperaba que ese pequeño lagarto que llegó a mi el Día de Reyes (muchas gracias por el regalo, me encantó), hace como tres años y medio, con unos 10 centímetros, deshidratado, desnutrido, con la cola partida y muy despistado iba a llegar a ser lo que es. Estuve varias semanas dándole de comer y beber en la boca porque, después de haber sido un superviviente en su viaje desde El Salvador y en la tienda de animales donde era alimentado con salchichas (es un animal vegetariano), no era capaz de alimentarse por si solo y no reconocía lo que era comida, parecía condenado. Un poco de paciencia y perseverancia hicieron que fuera dejando de marcársele la cadera con la piel pegada al hueso y abriera los ojos con curiosidad.
Podeis ver fotos aquí. una pena no tener digitalizadas todas las fotos que tengo en papel.
Una bombilla, una luz para reptiles y un acuario reciclado era su hogar, suficiente en aquel momento. Educándolo para que no huyera ni atacara a las personas acabó siendo un lagarto bueno, salvando aquella vez que saltó de una punta de otra de su terrario para morderme (fue la primera vez que me hizo sangrar, vendrían mas :P) y que apuntaba a los primeros indicios de su caracter más genuino.
Los buenos cuidados daban su fruto, mucha lectura y mucho aprender sobre como cuidar un animal que no es ni de tu mismo continente, y crecía, vaya que si crecía. Pronto el terrario fue insuficiente, tenía necesidades de espacio y lo pedía intentando escavar para hacer más grande su “cueva” de cartón y su terrario de cristal: empezó la semilibertad.
Cada día la metía en su terrario-acuario para que comiera e hiciera caca y cuando quería salir lo pedía a gritos en silencio (el único sonido que emiten es un sílbido con la garganta y sólo en caso extremo como advertencia cuando se siente muy amenazada), mirando alternativamente a la tapa cerrada y a ti y, cuando se cansaba de esperar, intentaba salir por sus propios medios, llegó a aprender a abrir el acuario por si solo.
Siguió creciendo, el terrario pasó a la historia y a un armario, una superficie grande sobre un mueble servía para que comiera, bebiera e hiciera sus necesidades, más adelante pasaría a hacer caca en otro lugar siempre en la misma esquina de la habitación, como un gato cualquiera. Para dormir tenía sus sitios favoritos: un estante sobre los libros, detrás del equipo de música, sobre el monitor, cualquier cueva acogedora y del tamaño adecuado.
Vino el invierno terrible de la enfermedad, tras un verano en que no podía dejar la ventana abierta sin vigilancia por sus ganas de ver mundo, podía pasar horas mirando por la ventana todo lo que ocurria en la calle pero el cristal filtra la luz ultravioleta que le es necesaria y dejar la ventana abierta hubiera sido dejarla escapar desde un tercer piso. Tras ese verano con calor pero sin luz adecuada suficiente vino un invierno frío y sin luz, demasiado tiempo sin sol y sin luces especiales. Empezó a tener problemas con la vitamina D, el calcio, los huesos. Una mano hinchada con varias veces su volumen normal, parálisis e inflamaciones en las patas traseras y la cola y un movimiento tembloroso y lento. Era horrible, la angustia me invadió cuando vi un empeoramiento súbito e imparable de esos sintomas. Eran necesarias medidas inmediatas, saqué el viejo acuario donde apenas cabía ya e inicié el tratamiento de choque a base de luz con ultravioleta, vitaminas, calcio, una dieta esplendida y muchos cuidados.
Ver su recuperación fue la mejor de las recompensas, las inflamaciones fueron bajando y se iba restaurando la movilidad pero no todo estaba bien: una muñeca y una rodilla se habían quedado mal, practicamente rígidas y deformadas. Me vi convertido en rehabilitador reptiliano de improviso. Movilidad y ejercicios diarios, la mano se recuperó casi por completo, las secuelas apenas visibles, la rodilla no se quedó tan bien pero le permitía correr y escalar como siempre había hecho. Tras ese invierno, vino otro verano pero esta vez una mosquitera en la ventana le permitió escalar, tomar el sol y curiosear por la ventana con seguridad.
Toda una iguana macho adulta suelta en mi habitación me llevó a descubrir el celo. Las iguanas son territoriales y jerárquicas, cuanto más alto estés en el árbol y más chulo seas más hembras estarán dispuestas a ayudarte a mantener la especie. Pero ese puesto hay que pelearlo y pelearlo bien, un color anaranjado, de perfil que se vea bien la gran escama, agitando la cabeza y si hay que llegar a la pelea pues se llega. El problema: hasta ahora había conseguido mantener mi estatus de macho alfa, el primero y jefe de la zona pero ahora mi lagarto estaba dispuesto a retarme. Muchas peleas pero sacando los más bajos instintos uno sabe parecer grande y poderoso como para impresionar a un reptil. Sin ningún maltrato conseguía mantener mi estatus pero los continuos retos en primavera llegaban a cansar. Menos mal que mi amigo
el osito verde me ayudaba. Cuando mi iguana pasó su primer celo y estaba en un momento de gran muestra de virilidad pensé que quizá ese muñeco podría ayudarlo a desahogarse y lo hizo pero no de la forma que yo esperaba: tremendas palizas ha recibido, mordiscos y revolcones que aguantaba estoicamente y, así, mientras ambos competían por un honroso segundo puesto a mi me dejaban en paz.
El siguiente otoño empezó a hacer cosas raras, fue el principio de su gran cambio de caracter. Empezó a morder y mucho. No mordía con saña como cuando intentaba destrozar a nuestro amigo de peluche, simplemente te agarraba y se quedaba como una pinza, clavando sus agudisimos dientes. Ay de ti si tirabas, su boca preparada para desgarrar vegetales hacía lo propio con tu piel. La solución pasaba por abrirle la boca, no oponía mayor resistencia, y desinfectarte los agujeritos que amablemente te había dejado. Recuerdo aquel episodio en que, subiendo por mi espalda, decidió que mi oreja era un buen lugar para tan desagradable práctica. Tuve que buscar un espejo para poder ver como abrirle la boca con un reptil de un metro colgando de una oreja que bien sangró luego.
Hasta ahora había sido un reptil con el que se podía convivir en semilibertad, alguna vez rompía algo e iba dejando escamas por ahí en la muda pero me tenía el cuarto limpio de pelos y pelusas (le encantaban aunque luego dejó de comerselas). Pero teniendo ya un tamaño considerable y con su nueva afición mordedora parecía conveniente hacerle un hogar para él. Con ayuda paterna, un poco de diseño y otro de maña, conseguí construir algo obscenamente grande 240x120x60 centímetros con luz y temperatura adecuados. Se montó en mi habitación y de ahí era imposible sacarlo. La cosa es que no tenía puertas, el lagartó pasaba ahí la mayor parte del día y de vez en cuando se paseaba por la habitación con libertad.
Fue buena solución para el invierno pero llegando la primavera tuvo el peor celo que había conocido hasta ahora, las cotas de agresividad iban creciendo y yo no temía por mi pero si por el resto de habitantes de mi casa a los que advertía que había que tener cuidado. Yo intentaba que no diera ningún problema y lo estaba consiguiendo, aunque se olía en el ambiente que a mis padres no les desagradaba la idea de buscarle una nueva vida y un nuevo hogar.
Llegaron las obras, reformas en mi casa, muebles nuevos, pintura, suelos. Conseguí conservar el gran terrario en mi cuarto, hasta pegaba con los muebles nuevos pero las sugerencias de que fuera buscándole un nuevo habitat se hacían más frecuentes y más intensas. Aún era capaz de manter a mi lagarto conmigo pero me fui unos días de vacaciones y mi madre se encargó de mi mascota y cuando volví habían decidido que el lagarto se iba y así me lo hicieron saber mediante una sugerencia “firme”. La experiencia de cuidarlo unos días le dio a mi madre la impresión definitiva de que el animal iba a pasar a ser criatura non grata en mi casa. Intenté mantenerlo proponiendo añadir unas puertas a su hogar (aunque no me gustara la idea comprendía que con un comportamiento agresivo daría cierta seguridad hasta que el celo pasara) pero no hubo manera.
La última tarde que pasé con él lo cogí con su metro y pico de longitud y se portó estupendamente, solo era cuestión de unos días más y el celo desaparecería pero no había mucho que hacer. En cualquier caso, quedármelo sólo hubiera sido postponer lo inevitable, el año que viene me mudo a otra ciudad y es practicamente imposible que me hubiera podido llevar a mi mascota y mis padres no querían cuidarla por mi con lo que igualmente habría tenido que darlo. Bueno, en estos momentos no sabía aun que me iba y, por tanto, no estaba muy deacuerdo con el mandato.
Si tenía que irse, se iría al mejor sitio posible, no quería vendersela a un cualquiera y mucho menos a una tienda de animales para que le den lechuga (es como alimentar a un niño exclusivamente con gominolas ) y comida para gatos. Me daba igual no ganar esos cientos de euros si podía buscarle un hogar donde tuviera una vida mejor. Y empezó la busqueda.
Ni Selwo, ni el Zoo de Fuengirola, ni el Cocodrilo Park, ni un sitio de Almería del que no recuerdo el nombre podían admitir más iguanas, ¿dónde podría llevarla que estuviera al menos tan bien como allí? Menos mal que encontré este sitio: Senda El Retiro. Parecieron muy interesados en una iguana macho adulta y quedé en llevársela, menos mal, que tenía todos sus papeles en regla porque me los pidieron. Me alegro de que ahora pueda estar en un lugar con otras iguanas en un terrario enorme y vigilado y cuidado por biólogos y veterinarios pero por otra parte no puedo evitar decir: que son unos RANCIOS. No me dejaron pasar de la puerta y no tuvieron en más mínima consideración que estuviera haciendo una donación valorable en varios cientos de euros. Si quiero ver a mi iguana tengo que pagar 20 euros, sin que me dejaran ni hablar con el veterinario que la iba a revisar.
En fin esa es la larga pero resumida historia. Aún cuando escucho un roce miro a ver que está haciendo mi iguana para volver a descubrir que no está. He vuelto a poner marcos de fotos en mi cuarto porque ya nadie se pelea con elllos porque se ve reflejado. Todavía tengo el reflejo de cerrar siempre la puerta al salir para que no se escape. Los que me conocen saben que me encantaba ese bicho, lo echaré de menos.
Si vais a Senda El Retiro fijaos en las iguanas. Esa grande, chata porque se quemo las protuberancias del morro con una luz, con la punta de la cola perdida y una cicatriz circular alrededor de la mitad del rabo (nunca supe como se lo hizo) y, sobre todo, muy mal caracter. Esa es la mía.
Iré a verte.
Oh, tío, que potito y emotivo.
Yo tengo un gato… es un mamífero y tal, pero me da la impresión de que no me une a él ni una décima parte. Eso sí, creo que tiene la misma mala leche.
Valientes cabrones los del parque ese, ya te podrían haber dado un pase VIP o algo.
Creo que la gente se apasiona con las iguanas porque no es fácil cuidarlas, sobre todo al principio, y la dedicación hace que te vincules mucho al animal. En concreto, el hecho de haber salvado al bicho de una muerte segura por un “tratante” de animales y de haber conseguido que creciera sano y esas cosas hace que le tengas un especial cariño.
Al estar tan lejos de ti tienes que aprender como piensa y rescatar tus instintos más primarios para poder cuidarlo bien, acabas sabiendo perfectamente lo que le pasa por la cabeza en cada momento.
Juas, ¿de verdad te lo has leido entero? todo un merito.
Jo, que pena.
Aunque sea largo está bastante interesante. Aunque debo reconocer que yo me lo he leido en 2 partes, antes y despues del curro xD
Hay varias fotos en las que sale muy mona tu iguana. Aunque las del monitor parecen fakes …
Son autenticas todas :P tengo más, he subido las que se veían mejor. Una pena que otras fotos de cuando era poco más que una lagartija canija sólo las tengo en papel.
Tengo una en que salgo yo gordo y mi iguana pequeña…como cambian las cosas, jua.
Pues sí que lo lei entero, hombre.
Una cosa. ¡Llevo leyendo el blog este bastante tiempo y no sabía quién eras!. Hoy, con las fotos de la iguana me he coscao de que eres el tío que estaba siempre ¿estudiando? con mi hermano.
¿O será al revés?
um.
En Internet nadie sabe que eres un perro :D
Pedazo de entrada tío, una
auténtica histora de amor..
Y qué drama..
[...] Adios :’( [...]
Muy emotiva la historia, me sentí muy identificada con el comportamiento de tu iguana y con el sentimieto hacia ella. Yo tengo una de 2 años y medio y es muy mimosona. también le encantan las peluzas jaja. Eso sí no es agresiva, al menos por hora y le gusta mucho pasearse colgada de mi, en especial de mi cabeza o el hombro. E veces tiene complejo de loro jaja. Lamento mucho que hayas tenido que desprenderte de tu iguana. Si querés nos ponemos en contacto y te muestro las fotos de ritzius (mi iguana)
Si es una hembrá no creo que te de problemas de comportamiento, sólo tendrías que tener cuidado con que no se les queden huevos retenidos y alguna cosilla más.
Parece mentira que ya lleve casi dos años sin mi lagarto.
Te animo a poner las fotos en una cuenta de flicker y enlazarla en un comentario, así todos podremos verla :)
Espero que puedas cuidarla durante muchos años.
Suerte ;)
Pedels
Me ha parecido una historia preciosa, se nota que de verdad quieres a tu iguana, aunque desgraciadamente hayas tenido que alejarte de ella, lo siento de verdad, se como te sientes yo he pasado por la amargura de perder mascotas y es horrible. Sinceramente te admiro, yo no habria sido capaz de contar una historia así sin echarme a llorar. Yo adoro a todos los animales que existen y por encima de todos, a los gatos y a las iguanas y a las serpientes y… asi podria estar un dia entero asi que paro. Un saludo :D
Admiradora de admirador de animales
Muchas gracias, me siento halagado y me alegro de que te haya gustado la historia. Por si no has dado con ella, la continuación está aqui:El rey del mambo. Te gustará más que la despedida aunque tiene un final incierto.
Gracias por tu comentario.
SIEMPRE HAY QUE HONRAR AUN BUEN AMIGO Y MAS UNO ASÍ TE FELICITO POR HACER QUE OTRA IGUANA MAS VIVA AUN QUE NO SEA EN SU AMBIENTE NATURAL COMO DEBERÍA SER… TE INVITO A MI BLOG Y LOS ESPERO ACÁ EN VENEZUELA(VALENCIA) PARA QUE VEAN HERMOSAS IGUANAS Y CONOZCAN EL PROYECTO IGUANA QUE MI FAMILIA Y YO IMPLEMENTAMOS EN LAS EMPRESAS Y ENSEÑAMOS TANTO A NIÑOS COMO ADULTOS, A MI CASA VA UNA INFINIDAD DE PERSONAS QUE HAN SALVADO IGUANAS Y TODO EL MUNDO TIENE ENTRADA LIBRE, LUEGO SE SUELTAN EN ÁREAS PROTEGIDAS, Ecohoutmann.blogspot.com Gracias en nombre de las Iguanas del mundo
Hola me llamo Vicente.Soy gallego , concretamente de la provincia de la coruña.
me gustó leer tu historia sobre tu iguana y siento que tuvieras que desacerte de ella.Yo tengo una iguana de 3 años y 1.50 mts. de largo y sé muy bien de lo que intentas expresar con tu historia hay que tener una iguana y vivir sus instintos salvajes para gue te entiendan de lo gue hablas. Concretamente mi iguana vivi practicamente en libertad por casa pero su sitio preferido es un ventanal que tenemos en la sala comedor ahi el es el jefe su comportamiento es muy tranquilo tiene su terrario en la sala donde duerme y come y toma sus baños de luces para hacer popo tiene su sitio en un macetero enorme qhe tenemos en la sala con una planta de hojas grandes , sus reacciones con la personas de casa son normales la tocas la acaricias si te acercas se te sube al ombro todo normal. Pero cuando esta en celo es otro cantar ahi que tener mucho cuidado con ella pues sus reacciones son imprebisibles normalmente intentos de mordiscos gue procuro no saber a qhe saben lo mejor es dejarla a su bola mientras no le pasa el celo pero debido a su tamaño te acojonas un poco al estar cerca de ella. BUENO AMIGO UN CORDIAL SALUDO